La Danza del Venado es uno de los rituales más poderosos y conmovedores del norte de México. Originaria del pueblo yaqui, esta danza ceremonial representa la lucha por la vida, el vínculo con la naturaleza y la cosmovisión de un pueblo que, a pesar de siglos de violencia y desplazamiento, sigue danzando su existencia.
Esta serie fotográfica no pretende documentar la danza literal, sino rendirle homenaje desde la metáfora y la evocación visual. A través del cuerpo, la luz y el paisaje, nos acercamos al espíritu del venado: un ser sagrado que corre entre lo visible y lo invisible, entre la tierra que se habita y la que se pierde.
Más que una sesión, fue un acto ritual. Cada imagen fue construida con respeto, con una mirada que busca dignificar la raíz indígena sin apropiarse de ella, reconociendo sus heridas y su belleza persistente.
Este proyecto fue posible gracias a la sensibilidad, entrega y dirección de producción de Paloma Covarrubias, quien con su mirada clara y sentido simbólico fue el pilar que dio forma y corazón a esta sesión.
📸 Créditos
Dirección fotográfica: FOTOLIVE – Cuitláhuac Sánchez
Producción y coordinación: Paloma Covarrubias
Concepto visual: Inspirado en la Danza del Venado de la tradición yaqui.




